Sociedad de las Naciones

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La Sociedad de las Naciones se fundó inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Constaba originalmente de 42 países, 26 de los cuales no eran europeos. Alcanzó el número máximo cuando tuvo 57 países miembros. La Sociedad se creó porque tras la contienda en Francia, el Reino Unido y los EE. UU. la corriente de la opinión pública creía que una organización mundial de naciones podría conservar la paz y prevenir una repetición de los horrores de la guerra de 1914 a 1918 en Europa, en vista que los pactos de la diplomacia tradicional habían fracasado en este empeño. Entonces se creyó que un órgano mundial eficaz parecía posible porque las comunicaciones habían mejorado y existía una mayor experiencia de trabajo en conjunto en organizaciones internacionales. La coordinación y la cooperación para el progreso económico y social adquirirían importancia.

La creación de la Sociedad de las Naciones tiene su origen en uno de los Catorce Puntos de Woodrow Wilson para superar los efectos de la guerra y conseguir una paz duradera. Fue una consecuencia a la reacción de las diferentes naciones contra los horrores que provocó la Primera Guerra Mundial. Millones de muertos, inválidos, población civil desplazada, pobreza, deuda de guerra, la caída de cuatro imperios —el alemán, el austrohúngaro, el ruso y el otomano— que a su vez provocó inestabilidad política. La Sociedad de las Naciones pretendía impedir una repetición de los hechos que dieron lugar a la guerra, como la falta de cooperación, la existencia de pactos secretos entre estados o la ignorancia de los pactos internacionales.La sesión de apertura de la Liga de Naciones Ginebra, Suiza, 15 de noviembre de 1920.

La Sociedad tenía dos objetivos básicos. En primer lugar, buscaba preservar la paz por medio de una acción colectiva, para lo cual las controversias se remitirían al Consejo de la Sociedad con fines de arbitraje y conciliación. Si fuera necesario, se usarían sanciones económicas y luego militares, por lo cual los miembros se comprometían a defender a otros miembros ante una agresión. En segundo lugar, la Sociedad deseaba promover la cooperación internacional en asuntos económicos y sociales.

Durante las negociaciones en la Conferencia de Paz de París se incluye en la Parte I del Tratado de Versalles la creación de la SDN (Sociedad de las Naciones).

Los países integrantes originales eran los 32 miembros del anexo al Pacto y los 113 de los Estados invitados a participar, quedando abierto el ingreso futuro al resto de los países del mundo. Las excepciones fueron Alemania, Turquía y la URSS. Fue permitido asimismo, en el caso del Reino Unido, el ingreso de sus dominios y colonias, como India, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

Estos países fueron incorporados posteriormente: Austria en 1920, Alemania —por medio del Tratado de Locarno— en octubre de 1925 (que posibilitó su ingreso como miembro en septiembre de 1926 ); Turquía y la Unión Soviética en 1934. Estados Unidos nunca se incorporó a la Sociedad, debido a la negativa del Congreso estadounidense a participar en ella, aunque sí perteneció a sus organismos afiliados.

Las lenguas oficiales eran el francés, el inglés y el español en 1920. Pero a principios de 1920 surgió la propuesta de adoptar el esperanto como lengua de trabajo. Diez delegados aceptaron la proposición y sólo uno la rechazó, el delegado francés Gabriel Hanotaux. Hanotaux no quería que el francés perdiera su posición como lengua franca de la diplomacia y veía en el esperanto una seria amenaza. Dos años después la Sociedad recomendaba a sus estados miembros que incluyeran el esperanto en sus programas educativos.

Países fundadores Fueron los siguientes: Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Checoslovaquia, Chile, China, Colombia, Cuba, Dinamarca, El Salvador, España, Francia, Reino de Grecia, Guatemala, Haití, Honduras, India Británica, Reino de Italia, Imperio Japonés, Liberia, Nicaragua, Nueva Zelanda, Países Bajos, Panamá, Paraguay, Persia, Perú, Portugal, Reino de Yugoslavia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Reino de Rumanía, Siam, Suecia, Suiza, Unión Sudafricana, Uruguay y Venezuela.

Entre 1920 y 1930 se integraron: Abisinia, Reino de Albania, Alemania, Austria, Reino de Bulgaria, Costa Rica, Estonia, Finlandia, Reino de Hungría, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo y República Dominicana.

Y desde 1930 a 1940: Ecuador, México, Reino de Egipto, Reino de Irak, Turquía y Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

La SDN tuvo una serie de problemas desde sus comienzos. El primero fue la negativa del Senado de los Estados Unidos a aprobar el Tratado, que hizo que el gobierno estadounidense nunca se adhiriera a la SDN, dejando fuera de su alcance a una potencia mundial de la época. El segundo fue la sistemática exclusión de Alemania y Turquía (parte del Imperio otomano hasta la contemporánea partición del Imperio otomano), debido a su condición de países derrotados en la Primera Guerra Mundial, además de haberse determinado oficialmente la "responsabilidad exclusiva" de Alemania por el estallido de dicha contienda, por lo cual excluir a Alemania de la SDN fue decidido como un "castigo" a imponer por los vencedores. También fue excluida por muchos años la Unión Soviética, dado el carácter comunista de su régimen (lo que fomentó la creación de un cordón sanitario de estados anticomunistas para evitar la propagación de la revolución bolchevique) y por el tardío reconocimiento diplomático de los vencedores de la Primera Guerra Mundial hacia el gobierno de Moscú (reconocimiento que sólo llegó poco antes de 1930), con la consiguiente pérdida de prestigio de la SDN.

Ya en 1923 se evidenció la debilidad de la organización ante sus propios impulsores cuando Francia ocupó la región alemana del Ruhr para exigir reparaciones de guerra, sin que este hecho pudiera ser siquiera condenado por la SDN a pesar de haberse prohibido oficialmente cobrar deudas de guerra mediante esta clase de operaciones militares. El hecho que Francia fuese precisamente un vencedor de la Gran Guerra sirvió para legitimar y justificar esta ocupación, dañando el prestigio de la SDN.

La invasión de Manchuria por parte de Japón en 1931 fue el segundo gran golpe que recibió la SDN. Condenado por la agresión, Japón abandonó la organización en 1933 pero sin haber recibido sanciones efectivas de los miembros de la SDN y sin haber restaurado a China el territorio de Manchuria. Alemania había sido admitida en 1926 como miembro de la SDN en calidad de estado amante de la paz, pero el régimen nazi siguió en 1933 el mismo camino de Japón y se retiró de la SDN.

La Sociedad de las Naciones nunca consiguió la autoridad suficiente para imponer a sus miembros sus resoluciones en forma obligatoria. Esto se repitió en 1934 cuando la Asamblea General dicta una resolución referente a la Guerra del Chaco, la cual se desarrolló entre 1932 y 1935, teniendo como Estados beligerantes a la República del Paraguay y a la República de Bolivia. El fallo definitivo de la Asamblea General fijó posición en la disputa territorial favoreciendo a Bolivia, pero la República del Paraguay desafió la autoridad de este organismo y se retiró de la Sociedad de las Naciones, para luego resultar vencedor de la citada contienda.

Las invasión de Abisinia por Italia en 1935 reveló que la SDN carecía de autoridad efectiva para guiar una acción internacional contra las agresiones entre Estados, siendo completamente impotente para asegurar un mínimo de respeto a la paz mundial. Pese a que la SDN aprobó sanciones económicas contra la Italia fascista en 1935, estas no fueron apoyadas por muchos países, y tampoco privaban a Italia de obtener materias primas indispensables para su campaña militar, por lo cual las sanciones resultaron inútiles y desprestigiaron aún más a la SDN.

Finalmente, los dos principales miembros de la SDN (Francia y Gran Bretaña) prefirieron seguir por su cuenta una política de "apaciguamiento" hacia las agresivas potencias fascistas, y por ello se negaron a tomar acciones más severas tratando de evitar (en vano) que Mussolini retirara a Italia de la SDN y se aliase con Hitler. Como resultado de esta política franco-británica, cuestiones como la intervención extranjera en la Guerra Civil Española o la reocupación alemana de Renania no pudieron ser tratadas ante la SDN, quedando esta entidad cada vez más marginada de los grandes asuntos de política internacional.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939 mostró el fracaso final de la SDN al ocurrir el principal evento que se deseaba impedir con la creación de la Sociedad: una nueva guerra a gran escala en Europa, con lo cual la SDN perdió casi toda su razón de existir. El último gran acto oficial de la SDN fue expulsar de su seno a la URSS cuando tropas soviéticas invadieron Finlandia en diciembre de 1939.

La Sociedad de las Naciones sólo mantuvo algunos servicios de ayuda a refugiados y de regulaciones laborales, en forma reducida, durante los años de la Segunda Guerra Mundial; para estos fines continuó utilizando su sede en la neutral Suiza y teniendo como último secretario general al irlandés Seán Lester, con un equipo de un centenar de servidores. La SDN fue disuelta oficialmente en abril de 1946 aunque su última Asamblea fue celebrada una vez finalizada la Guerra, entre el 8 y el 18 de abril de 1946 y su disolución legal no tuvo lugar hasta el 17 de julio del año siguiente,9 sus archivos y bienes fueron entonces traspasados a la recién creada ONU.


Características:

ORGANISMO INTERNACIONAL

Un organismo internacional u organización intergubernamental es aquel cuyos miembros son estados soberanos u otras organizaciones intergubernamentales.(vg: Sociedad de las Naciones, Organización de Naciones Unidas o Organización Internacional del Trabajo)

 
 
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