Congo portugués (administración colonial de Portugal, Primera República)

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Mapa de Congo portugués (administración colonial de Portugal, Primera República)

A mediados del siglo XV, exploradores, comerciantes, tratantes de esclavos y misioneros portugueses llegaron a la desembocadura del río Congo, contactando con el antiguo reino del Manikongo (el reino del Congo más poderoso). Los Manikongo controlaban gran parte de la región mediante alianzas con reinos más pequeños, como los reinos de Ngoyo, Loango y Kakongo, todos estos situados en la actual Cabinda.

Durante años, los portugueses, neerlandeses e ingleses crearon en las costas de Cabinda puestos comerciales, campamentos madereros y esclavistas y pequeñas fábricas de procesamiento de aceite de palma. El comercio y la presencia europea en la zona continuó, provocando enfrentamientos entre las potencias coloniales rivales.

Portugal fue el primero en reclamar la soberanía de Cabinda en febrero de 1885, cuando por el Tratado de Simulambuco le dieron a Cabinda la calidad de protectorado de la Corona Portuguesa bajo la supuesta petición de los príncipes y gobernantes de Cabinda. A veces este hecho es expuesto como la base en la cual se sustentan los argumentos históricos y legales a favor de la autodeterminación de la actual Cabinda. El primer artículo del tratado dice: Los príncipes y jefes, y sus sucesores, declaran voluntariamente su reconocimiento de la soberanía portuguesa, poniendo bajo su protectorado a esta nación y a todos los territorios que gobierna. El artículo, que es usado a menudo por los partidarios de la separación de Angola, va más allá: Portugal está obligado a mantener la integridad de los territorios puestos bajo su protección. En realidad, se refiere al hecho que el tratado mencionado fue firmado por los emisarios de la Corona de Portugal y los príncipes y jefes de Cabinda, dando lugar a no uno sino tres protectorados: Cacongo, Loango y Ngoio.

Mediante este Tratado de Simulambuco de 1885 entre el Rey de Portugal y los príncipes de Cabinda, el Protectorado de Cabinda fue creado independientemente de Angola, y los príncipes locales se reservaron ciertos derechos. Las reclamaciones portuguesas sobre Cabinda se extendían hasta el río Congo, donde se marcaba la frontera con Angola, pero tras la Conferencia de Berlín de 1885, mismo año del tratado de Simulambuco, Portugal cedió a Bélgica la desembocadura del río Congo, con el objeto de que el Estado Libre del Congo tuviese una salida al mar, recibiendo Portugal a cambio territorios en el interior de Angola.

El Congo surgió como reino después de 1350, fundado por el rey Nimi Lukeni, del pueblo kongo o bakongo. A comienzos del siglo XVI se extendía al norte y sur de la desembocadura del río Congo, sobre unos 300. 000 kilómetros cuadrados, y tenía una población de unos tres millones de habitantes. Era un Estado relativamente centralizado en el que la monarquía era sagrada –como en el antiguo Egipto y en la Europa del siglo XVII–, aunque de carácter electivo. Los congoleños, agricultores y comerciantes, eran famosos por la forja del hierro y producían tejidos muy apreciados, objetos de cobre, plomo, armas y cerámica. Existía el culto a los antepasados –como los antiguos romanos– y a los espíritus territoriales.

En 1482, una expedición naval portuguesa dirigida por Diogo Cão, que buscaba abrir una ruta marítima directa con la India, llegó a la desembocadura del río Congo. Poco después, en un nuevo viaje, Cão remontó el río y fue así como entró en contacto con el poderoso Estado congoleño. Los portugueses quedaron impresionados por la «grandeza y riquezas del reino». Según ellos, de la costa a la capital, Mbanza Kongo, el largo trayecto «era seguro, estaba limpio y bien mantenido y cada poco había grandes cantidades de alimentos». Entonces el soberano o mani Kongo (rey del Congo) era Nzinga a Nkuwu (1470-1506). Cão lo vio sentado «sobre un estrado muy rico, con el torso desnudo, con una capucha hecha de hojas de palmera sobre la cabeza, con una cola de caballo adornada en plata que le caía sobre la espalda, con la cintura ceñida por un paño de damasco que nuestro rey le había enviado y con un brazalete de marfil en el brazo izquierdo». Los portugueses se mostraron respetuosos, pues los congoleños «eran hombres como ellos». En muestra de consideración, el comandante portugués «besó la mano» de Nzinga a Nkuwu.

A partir de este primer contacto, en 1487 se firmaron acuerdos de amistad y colaboración. Los congoleños, maravillados por la tecnología de los europeos, les pedían artesanos y materiales, y pronto llegaron de Portugal albañiles y carpinteros que se instalaron en la capital. También se establecieron relaciones diplomáticas entre ambos reinos. En 1489, Nzinga a Nkuwu envió una embajada a Lisboa y poco después mandó a jóvenes de su corte a estudiar a Portugal. La ayuda militar portuguesa fue asimismo decisiva para que el monarca congoleño derrotara a enemigos como el reino bateke.

Los portugueses, sin embargo, exigían una contrapartida para esta cooperación: la conversión al cristianismo. Los emisarios congoleños de 1489 fueron bautizados y convertidos al cristianismo, y en 1491 llegaron los primeros misioneros, que construyeron iglesias y escuelas. El rey Nzinga a Nkuwu, o Ndozau, hubo de aceptar el bautismo y adoptó el nombre de Juan I, inaugurando una larga serie de monarcas cristianos congoleños. Los aristócratas indígenas que también se convirtieron conformaron un partido católico proportugués, los esicongo.

Sin embargo, gran parte de la población rechazó la nueva religión, y hasta el mismo rey se negaba a aceptar todos sus principios, como el que prohibía la poligamia, de modo que poco después volvió a sus antiguas creencias. «Todo había ocurrido demasiado rápido como para que hubiera una verdadera aceptación del catolicismo», escribe el historiador Ndaywel è Nziem.

A su muerte, en 1506, debía sucederle uno de sus hijos, que no era cristiano, apoyado por los tradicionalistas; pero otro hijo del rey, Mvemba Nzinga, un católico convencido, lo derrotó con ayuda portuguesa y «de Santiago», y subió al trono con el nombre de Ndofunsu, o Alfonso I.


Características:

COLONIA

Es un territorio en general alejado de las fronteras de un estado extranjero, dominado y explotado por éste administrativa, militar y económicamente. Suele ser un territorio dominado y administrado por una potencia extranjera que permanece incapaz de oponerse al invasor, en lo social, económico, político, y sobre todo, militarmente.(vg: Ifni, África Occidental Francesa o Nyasalandia)

 

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